Cuando sostener todo empieza a pesar
Hay momentos en los que seguir funcionando no significa necesariamente estar bien. Cumplir, responder, cuidar, trabajar, resolver. A veces podemos sostenerlo todo durante mucho tiempo sin advertir cuánto nos está costando. Hasta que empieza a pesar de otra manera.

El cansancio no siempre aparece como agotamiento evidente. A veces se expresa en irritabilidad, dificultad para disfrutar, problemas para dormir o en la sensación de estar siempre respondiendo a algo.
Sostener muchas responsabilidades puede volverse una forma de funcionamiento tan habitual que detenerse genere incluso culpa. Como si descansar, pedir ayuda o reconocer que algo nos supera significara fallar.
A veces, detrás de ese "yo puedo con todo", hay una historia. Una manera aprendida de ocupar un lugar frente a los otros, de responder a lo que se espera, de sentirse imprescindible o de no permitirse necesitar.
Por eso, no siempre alcanza con descansar un poco o intentar organizarse mejor. Hay momentos en los que vale la pena preguntarse: ¿qué estoy sosteniendo?, ¿para quién?, ¿desde cuándo?, ¿y qué lugar queda para mí en todo esto?
Un espacio terapéutico puede abrir la posibilidad de escuchar esas preguntas sin respuestas prefabricadas. Porque quizás no se trate simplemente de hacer menos, sino de comprender por qué sentimos que tenemos que poder con todo.
